Desde niña tenia una gran sensibilidad hacia todo aquello que no se podía tocar, a mi energía, a las de los demás, escuchaba a los adultos y me cuestionaba todo para poder pensar por mí misma intentando tomar y decidir mi camino. No es fácil, lo sé, pues hay que romper con muchos patrones y limitaciones antes.
Con 17 años tuve una experiencia espiritual totalmente positiva que cambio mi vida por completo y desde ese día me di cuenta que somos mucho mas que un cuerpo físico. Que somos energía y que venimos llenos de amor al mundo, solo que nos vamos moldeando según la sociedad. No hay bebe malo, pero tal vez lo que vive le hace ser un superviviente y perderse de el mismo.
Hoy puede decir y tras años de experiencias conmigo misma y los demás, que somos mucho mas de lo que creemos.
Que nuestro cuerpo es un templo que alberga toda la sabiduría, nuestra energía un puente para el entendimiento y alzar nuestra conciencia, nuestra mente de naturaleza ególatra nos sabotea y casi todo empieza ahí… La meditación diaria me ha ayudado a dominar y comprender la mente con una mirada amorosa hacia mi misma y hacia los demás y nuestra alma al igual que el cuerpo es nuestra fuente de sabiduría.